10/9/09
Vuelve Álvaro B. Pérez a incorporarse al reestrenado blog de Los Tiempos Modernos. Y vuelve para hacer una reflexión muy personal sobre el mundo y la sociedad que nos rodea, encontrando su nexo de unión con el late show de éxito Buenafuente.
Todo necio confunde valor con precio
Antonio Machado.
Antonio Machado.
Mi padre suele decir que en la vida hay dos tipos de personas: los cuantitativos y los cualitativos. Y básicamente es lo mismo que vino a decir Antonio Machado con esa precisa frase. Que las cosas no siempre valen lo que cuestan, aunque una inmensa mayoría de la sociedad así lo crea. Que todo, dentro de un orden, es relativo, y que la vida también es del que no llega a fin de mes o del que, honradamente, dedica la vida a lo que le gusta, sin importarle mucho el qué dirán.
Y tal y como están los tiempos ahora, con eso de la crisis digo, empieza uno a hartarse de determinada gente que te rodea y que te enfanga en su ansia de etiquetarte -a tí, o a lo que se ponga por delante- con ese análisis del mundo simplista y fácil, reduccionista y superficial, fuera de toda apreciación que requiera un poco de sensibilidad para apreciar según qué cosas, porque simplemente han perdido esa capacidad. Quizás soy yo, que no he sabido rodearme de buenas personas, pero el caso es que esa gente también existe, y te los encuentras por la calle, o son compañeros de trabajo o son tu cuñado o la novia de tu mejor amigo, y te toca tragar. Porque además no entienden a razones, es una lucha perdida de antemano intentar convencerlos de algo porque si algo caracteriza a los cuantitativos es su capacidad de desprecio.
Y sin embargo, en la televisión (léase Youtube) de hoy en día, me queda un oasis, un lugar pequeño donde relajarme y por un rato ser feliz. Buenafuente es mi programa. Me gusta todo, desde la música en directo hasta el sentido del humor de Andreu, con ese -a mi juicio- regionalismo bien entendido que se respira de principio a fin del programa. Porque hacer un programa a nivel nacional desde Cataluña, con colaboradores catalanes y defendiendo y reivindicando en todo momento su tierra no es incompatible con decir España sin ningún complejo todas las veces que haga falta. Ni incompatible con que la persona que más veces ha sido invitada (una vez al mes) sea Miguel Ángel Revilla, Presidente de Cantabria. Y que hayan sido invitados a ese plató políticos, actores, músicos y multitud de personalidades de toda índole y signo político sin importar en exceso de dónde vengan o a dónde vayan. Porque, como muy bien dijo en el homenaje a Pepe Rubianes, cada uno es libre, y los valores de uno mismo donde se demuestran es en privado.
El caso es que, de un modo u otro, me aporta esa dosis de humor que es necesaria para ignorar a tanto cuantitativo que hay suelto, y me recuerda que el éxito no es sólo una cuenta corriente desorbitada y un coche de alta gama en el garaje del mejor chalet de la costa. Que la felicidad y una vida merecida de ser vivida también es sentirte rodeado de buenas personas (sólo cualitativas, gracias), enorgullecerte de lo que has conseguido en cualquier ámbito de la vida con tu trabajo y con tu esfuerzo, y ser lo suficientemente culto e inteligente como para ver venir de lejos a los imbéciles y prepotentes que sólo se acercan a tí por lo que tienes y no por lo que eres.
Por todo esto creo que Andreu Buenafuente es un cualitativo de mucho cuidado. Y eso, tal y como están las cosas, creo que es un piropazo en toda regla.
Álvaro B. Pérez
Y tal y como están los tiempos ahora, con eso de la crisis digo, empieza uno a hartarse de determinada gente que te rodea y que te enfanga en su ansia de etiquetarte -a tí, o a lo que se ponga por delante- con ese análisis del mundo simplista y fácil, reduccionista y superficial, fuera de toda apreciación que requiera un poco de sensibilidad para apreciar según qué cosas, porque simplemente han perdido esa capacidad. Quizás soy yo, que no he sabido rodearme de buenas personas, pero el caso es que esa gente también existe, y te los encuentras por la calle, o son compañeros de trabajo o son tu cuñado o la novia de tu mejor amigo, y te toca tragar. Porque además no entienden a razones, es una lucha perdida de antemano intentar convencerlos de algo porque si algo caracteriza a los cuantitativos es su capacidad de desprecio.
Y sin embargo, en la televisión (léase Youtube) de hoy en día, me queda un oasis, un lugar pequeño donde relajarme y por un rato ser feliz. Buenafuente es mi programa. Me gusta todo, desde la música en directo hasta el sentido del humor de Andreu, con ese -a mi juicio- regionalismo bien entendido que se respira de principio a fin del programa. Porque hacer un programa a nivel nacional desde Cataluña, con colaboradores catalanes y defendiendo y reivindicando en todo momento su tierra no es incompatible con decir España sin ningún complejo todas las veces que haga falta. Ni incompatible con que la persona que más veces ha sido invitada (una vez al mes) sea Miguel Ángel Revilla, Presidente de Cantabria. Y que hayan sido invitados a ese plató políticos, actores, músicos y multitud de personalidades de toda índole y signo político sin importar en exceso de dónde vengan o a dónde vayan. Porque, como muy bien dijo en el homenaje a Pepe Rubianes, cada uno es libre, y los valores de uno mismo donde se demuestran es en privado.
El caso es que, de un modo u otro, me aporta esa dosis de humor que es necesaria para ignorar a tanto cuantitativo que hay suelto, y me recuerda que el éxito no es sólo una cuenta corriente desorbitada y un coche de alta gama en el garaje del mejor chalet de la costa. Que la felicidad y una vida merecida de ser vivida también es sentirte rodeado de buenas personas (sólo cualitativas, gracias), enorgullecerte de lo que has conseguido en cualquier ámbito de la vida con tu trabajo y con tu esfuerzo, y ser lo suficientemente culto e inteligente como para ver venir de lejos a los imbéciles y prepotentes que sólo se acercan a tí por lo que tienes y no por lo que eres.
Por todo esto creo que Andreu Buenafuente es un cualitativo de mucho cuidado. Y eso, tal y como están las cosas, creo que es un piropazo en toda regla.
Álvaro B. Pérez




5 comentarios:
Y tú también lo eres, Álvaro, y lo digo porque lo he comprobado a través de tus hechos y tus palabras...Gracias por recordarnos que , como decía nuestro admirado Machado, el valor más grande de un hombre no es otro que ser hombre, y lo que somos es lo que importa, lo que tenemos puede aumentar o disminuir.Gracias y abrazos cualitativos y hasta cuantitativos si hace falta.
Bravo Álvaro!!!!
Casi me pongo en pie yo sola en mi cuarto!!! Y por cierto que personaje tiene que ser el que te han inspirado este ensayo, pero te ha salido redondo y no se puede decir más claro! Y que como también dice Machado al final en el último viaje te encuentras ligero de equipaje!!
Por lo que más vale que te queden las personas y el amor, que caben en un pequeño corazón!!!y no las cosas pues no hay maleta eterna que pueda con ellas!!!!
Alvaro, me ha encantado. Y me encanta Buenafuente, a mi también me aporta tanto ver los pequeños ratitos que nos regala en una televisón donde, además, cada vez es más difícil encontrar algo de calidad hecho con tanto cariño. Un abrazo grande y espero verte pronto!
Todo lo que sale en la Tele apesta. TODO. Buenafuente no tiene la más minima gracia, solo dice chorradas, pero como las dice el, tiene gracia.
Apagad la tele tios.
Buen artículo.
Publicar un comentario
Los comentarios en esta página no están moderados para fomentar el debate activo y directo, pero se ruega eviten, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista.
Está usted en su perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilice el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intente mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados.
No comente de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.