No, no voy a hablar del circo. Creo que no tengo agallas para hacerlo, al menos de una manera que no provoque una carcajada. (...) Y es que hay muchas profesiones que sufren del intrusismo voraz, entre ellas la de payaso, y además no la dignifican. Es el caso de muchos periodistas, presentadores, famosos, deportistas, y demás personas que aparecen a diario en nuestras cajas tontas. ¡Sí! Es que me hacen reír tanto... ¡me lo paso tan bien viéndolos! Son verdaderos payasos, de los malos, deberían hasta quitarle la nariz postiza roja y el calzado agigantado.
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